Hola lector@s
El otro día, estuve tomando algo en un nuevo local que han abierto en el barrio de Ruzafa, se llamaba Les Portes (aunque parece que es una remodelación de lo que era Les portes de Tannhauser). El local, interesante para tomar una cervecita, está bastante bien, ya hablaré un poco sobre él cuando lo tenga más estudiado.
Mientras charraba y degustaba mi cañita y mis cacaos, me chocó la entrada al local de un hombre de avanzada edad, buen porte y aspecto risueño. Su primera aparición me resultó ciertamente curiosa pero no le dí demasiada importancia, a la tercera o cuarta vez que entró, se me dispararon los sensores sociales y empecé a observarle con detenimiento (el padre o abuelo de uno de los dueños?un vecino curioso?el jefe de seguridad del local?), empecé a conjeturar sobre él y a fijarme con más detenimiento, entraba, salí, volvía a entrar, saludaba a todo el mundo…
La última entrada que hizo (la definitiva), fue para traer a una pareja de treintañeros y una chica que iba con ellos, entonces llegué a la conclusión correcta: en este local han contratado a un RRPP para atraer clientela ya que lleva abierto poco tiempo. Pero pronto descarté esa opción ya que el hombrecillo le preguntó al camarero: ¿parles valencià?
Así que, como mi interés iba en aumento por momentos, me propuse desvelar aquel misterio y agudizar mis sentidos para prestar atención a sus conversaciones, pronto descubrí que en el pasado había jugado a futbol, que era del barrio y que vió el local abierto unos días antes y se paso a tomar un café con leche, no llegué a descubrir si conocía a sus acompañantes o los había conocido en el momento de entrarlos al local. El misterioso ex-jugador de futbol, parece que nació en Benifaió y que llevaba años en Ruzafa. Comentó que tenía 80 años y que era un hombre inquieto y con iniciativa (me pareció escuchar que en ocasiones se bajaba a algún bar por la noche a tomar café con leche cuando no podía dormir, pero no podría afirmarlo).
Cuando me fuí de allí, se había marchado ya y por fortuna, al girar la esquina, pude ver la prueba definitiva que me daría la confirmación de lo que había averiguado sobre él.
Se trataba de Pepe Vaquer, el propietario de un ultramarinos del barrio fundado en 1957, reconvertido a Jardinería, llamado El Jardín de Ruzafa.
Todo un fenómeno que vino a Valencia tras fichar por el club futbolístico junto con sus dos hermanos y tras una enfermedad que contrajo, su carrera deportiva acabó truncada y su padre le montó el negocio que perdura hasta hoy, casi intacto.
Aficionado a la Pilota Valenciana, el Truc y como él mismo decía a vivir la vida, ha decidido retirarse y jubilar a Consuelo, su mujer, aunque mucho me temo que este hombrecillo tiene cuerda para rato…
